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Déficit de Atención: un trastorno neurológico o falta de madurez

Todos los padres se preocupan cuando tienen hijos nerviosos, movidos y sobre todo, cuando desde el colegio les hacen saber que su hijo se despista con demasiada facilidad y esto está afectando a su rendimiento escolar. En ese momento todos pensamos en un Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, pero no hay que alarmarse.

A determinadas edades estas conductas son totalmente normales. Los niños de 3 años actúan de esta manera: impulsivos, permanecen poco tiempo centrados en las tareas, se distraen con cualquier estímulo externo y sus movimientos son exagerados, bruscos y excesivos.

Sin embargo, en un niño de esta edad, esto es considerado normal porque el sistema nervioso aún es inmaduro.

Harald Bolmberg, psiquiatra sueco que trabaja la Terapia del Movimiento Rítmico desde hace muchos años, trabaja en este sentido.

Si pensamos entonces que la falta de atención o/y la hiperactividad pueden deberse a una falta de madurez, le damos al niño nuevas posibilidades para trabajar este problema.

¿A qué se puede deber entonces esta inmadurez?

Cuando hablamos de atención es fundamental valorar los tres canales de entrada de información principales:

>> visión

>> audición

>> desarrollo neuromotor

La visión es vital porque el 80% de la información que recibimos entra a través de los ojos. Podemos tener una visión perfecta de lejos y de cerca y aun así, no tener una buena visión. La visión implica haber desarrollado una serie de habilidades que permitirán al cerebro interpretar correctamente lo que vemos.

La audición es otra parte importante para la atención. No solo debemos escuchar dentro del rango de frecuencias normales, sino saber interpretar esos sonidos para poder retener la información que escuchamos, orientarnos en el espacio, etc.

En los niños con Hiperactividad está claro que hay un fallo en el sistema motor. El correcto desarrollo motor nos permitirá el control del cuerpo, tanto para realizar movimientos precisos, como para alcanzar la quietud que se necesita para poder prestar atención en las aulas.

Los niños con Reflejos primarios activos no han alcanzado una correcta madurez motora y desarrollan conductas similares a los niños con Déficit de Atención con o sin Hiperactividad.

Si abordamos el problema del Déficit de Atención desde esta perspectiva, abrimos al niño un nuevo abanico de posibilidades para trabajar su problema.

La Terapia Visual trabaja para desarrollar las habilidades visuales, la capacidad para fijarse en algo y, por lo tanto, la atención.

Las Terapia de Reeducación Auditiva (SENA) enseña al oído mejores habilidades de escucha.

Las Terapia de Integración de Reflejos (TMR) ayudan al niño a adquirir el control del cuerpo y la voluntad de sus movimientos.

Hay niños que necesitan trabajar desde un solo enfoque y otros que una combinación de varios es los más adecuado para ayudar al niño a desarrollar al máximo sus capacidades.

No obstante, la colaboración entre los diferentes especialistas (Neurólogos, Pediatras, Educadores, Optometristas comportamentales,…) será la mejor garantía para llegar a la meta que nos hemos propuesto.

En próximas entradas hablaremos con mayor profundidad de cómo cada una de estas Terapias ayuda a los niños con Déficit de Atención.

Un comentario
  1. Responder
    Marta

    Muchas veces somos los padres quienes tendemos a etiquetar a los niños con problemas de déficit de atención cuando realmente no hay problema como tal. Interesante artículo.

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